Piel infiel: 5 futbolistas que jugaron para Pumas y Chivas

Para algunos, los colores del club se llevan por siempre. Son parte de su piel y su identidad. Traicionarlos sería un sacrilegio para la eternidad. Existen otros que tienen cambiar de equipo así como cambian de piel las serpientes. Son capaces de enfundarse las casacas que alguna vez intentaron eliminar para proteger a los suyos. No olvidan sus raíces o aquel vínculo que tenían con el equipo. Comprenden que el fútbol, caprichoso como siempre, los obliga a migrar y volver para enfrentar el pasado.

Este domingo, Pumas y Chivas se enfrentan por la jornada 9 del Clausura 2018. Un partido que para muchos no es un clásico del fútbol mexicano, pero sí es un encuentro plagado de lucha, pasión e historia. No hay que olvidar que desde el torneo de Verano 2002, Guadalajara no vence a los universitarios en el Olímpico 68.

En un duelo lleno de sabor, se enfrentan dos de los llamados “grandes” del fútbol mexicano. Dos conjuntos que al juntarse han producido chispas dentro y fuera de la cancha, chispas que se han vuelto a encender en los últimos 14 años, concretamente desde 2003, ya con Jorge Vergara como dueño del Rebaño.

Todos recuerdan el “me pareció ver un lindo gatito” de un desplegado elaborado por Vergara, y la posterior contestación de Ailton Da Silva, jugador que en 2004 le ganaría a Chivas un campeonato en un dramático partido en Ciudad Universitaria. El “gatito ni mad…” aún resuena en la cabeza del dueño de las Chivas.

Para la historia también quedarán presentes los jugadores que alguna vez enfundaron la playera rojiblanca o la auriazul por capricho del fútbol. Jugadores que comprendieron este eterno dilema  y asumieron la responsabilidad de jugar para la piel que habitaban.

 

 

 

 

Luis García

El niño artillero debutó con los universitarios en 1986. En cinco años logró anotar 75 goles en 195 partidos para los auriazules con solo un título para su palmarés. El equipo de sus amores lo hizo brillar. Luego vendría su pase al Atlético de Madrid en España y su consolidación en el fútbol internacional. Aterrizó en México siete años después de haber debutado para fichar con América. Después de un paso por Atlante, el Guadalajara lo ficharía pero Luis García ya no era el mismo. Marcó solamente 20 goles en 56 partidos durante su ciclo como rojiblanco.

Era claro que su carrera en Chivas sería discreta. En solo un año olvidó porqué había elegido ese destino para continuar y no halló respuestas. El verdadero amor y la pasión se habían quedado en la piel auriazul de Ciudad Universitaria.

 

 

Debutó con Pumas pero cambió de piel en los 90 para jugar por Guadalajara.

 

 

 

 

Luis Flores

Lucho inició su carrera como futbolista con Pumas en 1980. Con la UNAM duraría hasta 1986. En ese tiempo jugaría 181 partidos con un saldo de 65 goles. Esto le serviría para migrar a España. Con el Gijón duró solo un año y regresó a México para jugar otra vez con los de CU. En esa temporada sería el líder de goleo con 24 tantos y volvería a España donde esta vez no tuvo suerte. Pasarían cuatro años y dos clubes para que llegara al “Rebaño Sagrado”.

En 1993, los rojiblancos lo ficharían pero la carrera de Flores ya no iba más. No logró anotar ni conseguir nada con las Chivas donde solamente jugó 7 partidos. Guadalajara no le otorgaría el mismo cariño a Lucho que pasó inadvertido con los rojiblancos.

 

 

Sus inicios en Pumas durante la década de 1980 hasta su regreso y retiro con la Chivas en los 90.

 

 

 

 

Francisco Palencia

Su club de origen fue Cruz Azul. Ahí pasó nueve años, con un intermedio de dos temporadas, en calidad de préstamo, con el Espanyol de Barcelona. En 2003 finalizaría su relación con los Celestes de la Noria y llegaría a Chivas. Con los rojiblancos registró 93 partidos con 18 goles luego de dos años de vestir la camiseta de uno de los equipos más ganadores en México. Para el 2007 y luego de un fugaz paso por la MLS, retornaría al país para jugar con Pumas.

En este club pasaría los últimos cuatro años de su carrera. Jugaría 180 partidos con un registro de 28 goles y dos campeonatos de liga. Si bien es cierto que con Guadalajara viviera épocas dulces, con la Universidad vivió agradecido y enamorado, al grado que tras su retiro, se convirtió en director técnico de la UNAM, aunque sin mucha fortuna.

 

 

Su segundo club en México fue Guadalajara pero su mejor época la vivió cuando cambió a la piel dorada de los Pumas.

 

 

 

 

Israel Castro  

De extracción puma, debutó para los universitarios en 2002. Su casa y su familia estaban en el conjunto de CU. Pasó cerca de ocho años con la institución en los que dejaría cuatro campeonatos de liga y una Copa de Campeones para las vitrinas del conjunto auriazul. Tres años más tarde y luego de su paso por Cruz Azul, Guadalajara lo contrató por dos años, ganando con el Rebaño una Copa MX en 2015. Su relación con el conjunto de Chivas jamás fue lo mismo que con Pumas.

 

 

Debutó con Pumas y pasó casi toda su carrera futbolística en CU. Más tarde las Chivas le hicieron cambiar de piel.

 

 

 

 

Gonzalo Pineda

Se estrenó en primera división con los Pumas en 2003. Ahí sería testigo de la brillante dirección técnica de Hugo Sánchez. Con la UNAM ganó tres campeonatos (dos torneos y un campeón de campeones). Luego de 63 partidos y tres años con los Pumas, el famoso Gonzo emigró a la perla tapatía y fichó para las Chivas. Un golpe claro y certero para la afición e institución, que ya conocía esta historia. Otro canterano universitario que se sumaba al clan de Vergara.

A Pineda no le fue nada mal en Guadalajara: jugó 128 partidos durante los tres años que vistió la camiseta rojiblanca y fue parte del equipo campeón que en el Apertura 2006 derrotó a Toluca.

 

 

Vivió un gran inicio con Pumas. Luego aterrizó con Chivas para madurar como futbolista.

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