El Superbowl fuera de la cancha

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Ahora que el Superbowl está llegando a sus primeros 50 años de historia, te presentamos diez datos curiosos que nada tienen que ver con campeones, con jugadores o entrenadores, ni con resultados. Fuera del campo de juego, también hay mucho qué decir acerca de este gran evento.

1.- Super ball. Cuando el hijo de Lamar Hunt, entonces comisionado de la Liga de Fútbol Americano (hoy AFC), bautizó con infantil candidez a su balón de esponja como el “Super balón”, nadie hubiera imaginado que el nombre cobraría tal relevancia con el paso del tiempo. Hunt encontró un juego de palabras y en un tono gracioso, sugirió el nombre SuperBowl aludiendo a un tazón, nombre que caracteriza también a un trofeo en disputa dentro del futbol americano, especialmente el colegial. No fue sino hasta la tercera edición, que el nombre se hizo oficial. Los dos primeros juegos, en 1966 y 1967, se denominaron “El Juego de Campeonato Mundial entre la NFL y la AFL”.

2.- El show de medio tiempo: Fue en 1991, en el marco del XXV aniversario del Superbowl, cuando por primera vez la NFL invitó a un grupo de pop para captar el interés de una mayor audiencia, no solamente del público aficionado al deporte, sino también de los fanáticos de los artistas más reconocidos del momento. Anteriormente, el intermedio era amenizado por bandas universitarias de marcha. Pero desde aquella aparición de New Kids on the Block hasta ahora, el éxito ha ido en aumento hasta alcanzar la rotundidad. Para muestra un botón: en cada una de las dos ediciones más recientes, más de 115 millones de personas sintonizaron la actuación de Bruno Mars y Katy Perry, superando la audiencia del propio partido. Por cierto, te llames como te llames y aunque seas la más grande estrella del momento, la NFL no te paga un solo quinto por cantar en el Superbowl. Y adivinaste: por su exposición, todos quieren estar en ese show.

3.- Escaparate publicitario: No es el León de Oro de Cannes, pero todo el mundo está pendiente de los anuncios que las grandes compañías lanzan el día del Superbowl. En la edición más reciente, las empresas pagaron la “módica” suma de 4.5 millones de dólares por un spot de 30 segundos, contra los 40,000 dólares que costó un espacio similar en la primera edición, hace 50 años. De las tres horas en promedio que dura un partido, alrededor de 45 minutos son dedicados exclusivamente para fines comerciales. ¿Hacemos la cuenta? La cadena de televisión dueña de los derechos ingresa 405 millones de dólares el día del Superbowl, solamente por concepto de publicidad.

4.- Las boobies de Janet. Uno de los momentos más célebres en la historia del Superbowl se dio en la edición XXXVIII. El show de medio tiempo fue amenizado por Justin Timberlake y Janet Jackson. Más de diez años después, todavía nadie puede asegurar si aquella escena fue parte del show o un accidente; el caso es que el cantante dejó al descubierto la boobie izquierda de la Jackson, lo que de inmediato provocó todo tipo de reacciones alrededor del mundo y de hecho tuvo implicaciones legales, pues al tratarse de un evento familiar, la cadena CBS recibió severas quejas que derivaron en multas. Desde entonces, el espectáculo de medio tiempo se transmite diferido con un margen de 30 segundos por si llegase a ocurrir un “accidente” similar.

5.- Hot & cold. Si estás pensando en vivir próximamente la experiencia de un Superbowl en vivo, ya no basta con incluir ropa ligera en tu maleta. Si bien la gran mayoría de los Supertazones se han jugado en ciudades con temperaturas muy cálidas (Miami y Nueva Orleans han albergado 10 ediciones del Gran Juego, Los Angeles 7, Tampa 4, San Diego 3 y Phoenix 3), en los últimos años la NFL parece haber dado preferencia a las ciudades con nuevos estadios sobre las que presentan condiciones climáticas más favorables. Así, Indianápolis albergó el evento en 2012, Nueva York en 2014 y Minnesota, una de las urbes más frías de Estados Unidos, lo hará en 2018, en todos los casos en estadios ultramodernos. San Francisco será la sede de la edición número 50, este 7 de Febrero.

6.- Nueva Orleans sin luz. Restaban 13:22 minutos del tercer cuarto y los Cuervos de Baltimore superaban cómodamente a los 49ers de San Francisco cuando las luces del Estadio Superdome se apagaron intempestivamente dejando a millones de televidentes y a 73,000 asistentes al Superbowl XLVII en la oscuridad. Cuando regresó la luz, 34 minutos después, regresaron también los 49ers y un partido que parecía resuelto se tornó dramático, lo que derivó en una serie de especulaciones absurdas, como el que la NFL deliberadamente provocó ese apagón para sacar de ritmo a Baltimore. Al final los Cuervos aguantaron los embates del rival, pero esa falla eléctrica quedó marcada como uno de los sucesos más extraños en la historia del Superbowl.

7.- Like a girl. Cerca del 46% de la teleaudiencia que tuvo el último Superbowl fueron mujeres. En Estados Unidos, esta cifra superó los 52 millones solamente de espectadoras, mientras que los Premios Oscar tuvieron una audiencia total de 47 millones. Con esos datos, ya no es de sorprender que cada vez más productos cuyo mercado es predominantemente femenino, se anuncien en un juego que solía tener una abrumadora mayoría de espectadores varones. Aprovechando que San Valentín llega solo unos días después del Superbowl, Victoria’s Secret le anuncia a sus consumidoras que el verdadero juego está por comenzar. Y es que la estrategia “like a girl” que las marcas están utilizando para este partido, aún con esos impactantes números, apenas está comenzando.

8.- La era de los hashtags. Durante años, las cifras descomunales que medían el impacto del Superbowl se enfocaron en la televisión. A los ratings y los comerciales se han sumado ahora los hashtags y las interacciones. En el Superbowl más reciente, se enviaron 25 millones de tuits relacionados con el partido durante la transmisión del mismo. El 60% de los anunciantes del Superbowl anterior incluyeron un hashtag en su publicidad, contra apenas un 11% de los anunciantes del 2012. Esto no indica otra cosa que un crecimiento aceleradísimo de este tipo de call to action. Facebook detectó, entre “me gusta”, publicaciones y comentarios, más de 185 millones de interacciones relacionadas con el evento. Si te gusta compartir lo que estás haciendo en tus redes sociales, en el Superbowl tendrás más de cuatro horas para publicarlo, tal como lo hacen 7 de cada 10 televidentes durante el partido.

9.- Efectos sexuales. Más allá del comentado incidente de Janet Jackson, el Superbowl ha estado ligado a mensajes sexuales dada la exposición que tiene el juego en sí. Algunos grupos conservadores han criticado el mensaje explícito que contienen algunos comerciales, como en el que apareció la supermodelo Charlotte McKinney degustando una hamburguesa de Carl’s Jr, el Body Paint de GoDaddy.com o el que utilizó la Fiat en el Superbowl de 2013, catalogado como un anuncio extremadamente sugestivo en el que la guapísima Catrinel Menghia deja caer la espuma de un capuccino sobre su pecho. La controversia radica en que las marcas, los medios y los mismos consumidores, han convertido a una mujer guapa en una mujer sexy. Y para que una acción sea sexy, debe tener contenido sexual, por más subliminal que se maneje. El Superbowl, con cientos de millones de espectadores en el mundo, es el escaparate perfecto para hacerlo.

10.- Contra la violencia. ¿Qué mejor vitrina para concientizar a la sociedad que un evento visto por más de 100 millones de personas? El Superbowl también se ha convertido en un foro con causas sociales y prueba de ello fue la campaña que lanzó la NFL contra la violencia doméstica. Una habitación vacía se aprecia en la escena, mientras suena una grabación dejada por una mujer en el 911, con una voz susurrante y temblorosa, sin poder decir lo que realmente está pasando porque el abusador está allí con ella, en la misma habitación. ¿El mensaje? Mostrar lo duro y complicado que puede resultar para las mujeres afectadas pedir ayuda y levantar la voz en contra de este tipo de aberraciones.

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