El último paso antes de la gloria

Para nadie es un secreto que los finalistas del Apertura 2019 tienen dos de los planteles más completos del futbol mexicano, con jugadores de peso en prácticamente todas las líneas, bien dirigidos, con aficiones totalmente leales y entregadas, y por si fuera poco, ambos llegarán con una inercia de muy buen futbol y una motivación a tope.

América llega con el ánimo por las nubes después de dos remontadas consecutivas, ambas en condiciones totalmente adversas. Primero, tenían que ir a ganar en cancha de Tigres por dos goles de diferencia, y después, ya en semifinales, necesitaban levantar un 2-0 ante Morelia con la consabida problemática que representó no haber anotado gol de visitante.

Los Rayados llegan con la motivación de un muy meritorio tercer lugar en el Mundial de Clubes, pero sobretodo, de dar una exhibición redonda y plena ante el campeón de la Champions, que tuvo que recurrir al tiempo suplementario para poder vencer al representante mexicano. Todavía en el partido de consolación, con un equipo de suplentes y pensando ya en América, derrotaron al Al-Hilal árabe en la tanda de penales.

A pesar de que estos dos equipos suelen ser animadores en las liguillas, nunca antes se habían enfrentado en una serie por el título. Los azulcremas están en busca de su decimocuarta corona, para confirmarse como el club más laureado del futbol mexicano, mientras que los regiomontanos están en su undécima final, pero solo en cuatro ocasiones han podido consagrarse campeones, a cambio de seis derrotas en finales. La última, quizá la más dolorosa, contra sus archirrivales Tigres.

Monterrey no se puede dar el lujo de perder otra final con Antonio Mohamed en el timón, aunque para beneplácito de su afición (por más paradójico que parezca), la final de la vuelta se decidirá en campo ajeno. Y es que los Rayados suelen perder finales en su estadio, en una especie de maldición que comenzó en el antiguo Tecnológico de Monterrey y que incluso se ha acrecentado en el flamante BBVA, donde ya cayeron en dos finales de liga y una de Copa MX.

América, bajo el mando de Miguel Herrera, ha recuperado su sitio de honor en el futbol mexicano. Quizá a mucha gente no le guste como se maneja el «Piojo», pero su capacidad como técnico está fuera de toda discusión. Está en la elite desde hace años y no se cansa de demostrarlo. Otro título le daría más brillantez a su ya de por sí envidiable palmarés, mientras que al «Turco», su rival en la final y ex compañero en sus años como jugador en Toros Neza (que curiosamente ya fue campeón con América), le falta levantar un trofeo de liga para redondear su gran labor en dos etapas al frente del equipo norteño.

 

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