De imaginarlo a lograrlo: cinco claves del éxito francés

Cada cuatro años se renuevan las ilusiones de 32 aficiones por ganar la Copa del Mundo. Y aunque se vale imaginar cosas «chingonas», ser campeón mundial no es una tarea sencilla ni basta con soñarlo. Son muchos los factores que tienen que conjuntarse, y Francia los tuvo todos.

 

Talento

Los franceses tienen a todo su plantel jugando como titulares en equipos top del mundo. Si repasamos no solo su once titular sino a los 23 convocados que estuvieron en Rusia, todos brillan en clubes como Real Madrid, Juventus, Bayern, Barcelona, París St. Germain. Pero entre tantas estrellas, hubo cinco que formaron la columna vertebral que los encaminó al título mundial: Lloris (a pesar de su error en la final), Varane, Pogba, Griezmann y Mbappé.

Disciplina

Si este renglón no existiera en el equipo galo, hubiéramos visto en el Mundial a estrellas como Karim Benzema del Real Madrid o Adrien Rabiot del PSG. Ninguno fue convocado por el técnico Didier Deschamps por diferentes temas. El delantero merengue ya había sido excluido de la selección desde hace tiempo por diversas razones que iban desde un escándalo sexual hasta deshonras al himno francés, y el mediocampista parisino pidió ser titular para ir a Rusia 2018, algo que no toleró el seleccionador.

Renovación

A diferencia de otras selecciones, en la francesa se quedaron afuera varias vacas sagradas por un tema tan simple y contundente como es la edad. No hay mejor ejemplo de ello que Franck Ribéry, un jugador que hace apenas un lustro se subió a la terna por el Balón de Oro nada menos que junto a Cristiano Ronaldo ni a Lionel Messi. Aunque sigue jugando a buen nivel en el Bayern Munich, el empuje de la nueva generación le impidió tener un cupo en el representativo nacional.

Dirección técnica

Didier Deschamps ahora es uno de tres hombres en la historia del fútbol, en ganar el Mundial como jugador y como técnico. Fue hace justamente 20 años, en su casa, que levantó la Copa como capitán de un equipo que tenía estrellas del calibre de Zidane, Henry, Desailly o Trezeguet. Quizá ese liderazgo ya comenzaba a delinearse desde su época como futbolista, y sembró las bases de una carrera exitosa en el banquillo que hoy ha alcanzado su punto más alto.

Suerte

El factor de la fortuna siempre es fundamental. Por más poderoso que sea el equipo y por más calidad que tenga, hay momentos clave en los que la suerte tiene que acompañar, en mayor o menor medida. En el caso particular de Francia, tuvo momentos afortunados como el error de Muslera en cuartos de final, y sobretodo, el autogol y el penal en el primer tiempo de una final en la que Croacia fue mucho mejor.

 

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