El deporte se une ante la más dura batalla

…Y de pronto ocurrió lo que nadie se hubiera imaginado. Ni en la más terrible de las pesadillas, ni en el más pesimista de todos los escenarios, ni siquiera en la mente más malvada. El deporte se ha paralizado a nivel mundial desde principios de Marzo, y seguirá parado hasta Dios sabe cuándo. Y no se detuvo solo a nivel profesional, tampoco se puede ver una cascarita callejera ni un torneo amateur, ni el menor conato de competencia universitaria. El coronavirus no distingue estrellas. Lo mismo tuvo que dejar de jugar Cristiano Ronaldo que Juanito, Pedro, Luis, María o cualquier joven del barrio o de la colonia.

El parón no fue solamente en el futbol, también se han detenido ligas tan poderosas como la NBA o la MLB, que hasta hace unas semanas parecían inquebrantables, omnipotentes y eternas. Pues no lo son. El virus, el más mortal y terrorífico que la humanidad ha sufrido en los últimos cien años, le ha quitado esa aura de invencible al deporte y a sus millonarios ingresos, a sus exorbitantes derechos de televisión, y al desplazamiento de masas que genera cada vez que se anuncia un gran torneo.

Pero, ante tanta adversidad, ¿cómo ha reaccionado el mundo del deporte? El denominador común ha sido el de suspender las competiciones. La lista la encabezan los mismísimos Juegos Olímpicos, el evento global más importante del mundo, con más de 200 países participantes y un periodo de espera de cuatro años entre cada cita. Solamente una guerra mundial había sido capaz de cancelar unas Olimpiadas. Otro gran evento, la Eurocopa de Naciones, que por primera vez se llevaría a cabo a lo largo de todo el continente, se canceló oficialmente, y habrá que esperar un año más, para disfrutar del mejor futbol del mundo. Hay quien afirma que la Euro podría ser mejor que un Mundial, con tan solo sumar a Brasil y Argentina.

El tenis también ha sufrido los estragos del virus, pero mientras Wimbledon apeló a la sensatez de cancelar la edición del 2020, Roland Garros ha tomado la polémica decisión de disputar su campeonato en Septiembre de este mismo año, sin saber siquiera cómo será el mundo cuando la gente pueda regresar a las calles, o cómo será la logística de los viajes de los jugadores, que tan pronto bajan de un avión, suben a otro, y con la misma rapidez con que se hospedan en un hotel, llegan a uno diferente al otro lado del mundo.

¿Qué hay de los deportistas? La mayoría de ellos ha tomado una postura ejemplar. Muestras de solidaridad, cariño, apoyo y una sacudida al status quo de su rutina. Los hay desde los que se han bajado el sueldo, hasta los que han cambiado las zapatillas deportivas por un control de videojuegos para sumarse a la ola digital que nos ha alcanzado hoy más que nunca, y otros incluso han mostrado su lado más culinario, artístico y familiar.

Algunos de los casos más estremecedores han tenido como protagonistas a varias personalidades del deporte. Desde la muerte del ex presidente del Real Madrid, Lorenzo Sánz, hasta el contagio de estrellas de la Juventus como Paulo Dybala, Daniele Rugani o Blaise Matuidi. Han caído enfermos también jugadores del Valencia, del Atalanta, de la Sampdoria y del Levante, por mencionar a algunos, jugadores retirados como el turco Rustu Recber o entrenadores como Sean Payton de Nueva Orleans en la NFL. Y mientras más casos se conocen en el deporte, mayor es la unión y el apoyo de compañeros, directivos, aficionados y del público en general. Y es que no parece haber otra solución: esta batalla la libramos y la ganamos entre todos.

 

 

 

 

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